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1/1/12

Mariposa Sedienta

 G

imió la tarde, rompió el silencio
del triste jardín del aquel ángulo
oscuro del universo.

Los pájaros azules y las mariposas sedientas,
bebieron sus lágrimas,
lloraron con ella.
Parada en la ventana, tomó entre sus manos la paloma
sedienta.

Con pies inseguros, marcho a tientas.
(No fue en vano su andar sobre la hierba).
Sonrió con leve sonrisa, con movimiento
de ninfa agitó su mano pequeña.

La tarde atónita salió a su encuentro.
Ella recogió una vasija de agua de manantial
que brotaba de la inamovible peña.

Así, serenas, tarde, mujer y  paloma bebieron
juntas el agua fresca. El sol como un intruso
atravesó la copa de los árboles, se unió a la fiesta.

Dios ilumino con luz inexorable, el ángulo oscuro
de aquel pequeño universo, hoy se escuchan risas, trinos,
 y un ángel cuida el jardín,
mientras ella adora Dios con canciones tiernas.
                                                                                        
Autora: Laureana Acuña
Derechosa reservados


24/11/11

Oración nocturna

Señor, he elegido este instante inmensurable,
Para abrir mi corazón acongojado.
Elevo a t i mi rostro cubierto de lágrimas,
Quiero hablar, no puedo casi pronunciar ni una palabra.

 lagrimas, solo lagrimas. Es todo tan denso,
 tan confuso como un espejo cóncavo, donde todo se desforma.
Pero aun así elevo mi corazón a Ti Padre de lo imposible,
 omnisciente Dios. Aunque no alcanzo a comprender

 lo que ocurre, en lo profundo de mi corazón, ni en el convulsionado
mundo, yo confío en Ti, fuente eterna de toda verdad.
Entre lágrimas yo igual te adoro, te alabo por lo que
tú representas para mí.

Ahora quiero decirte gracias, por el silencio de la noche,
por el leve sueño de las mariposas, por los pájaros dormidos
en los álamos, por los colores mutables y eternos de las cosas.

Por la capacidad con la que me dotaste de estar triste y alegre,
por las sonrisas y las lágrimas por estar viva, en tu presencia.
Por amarme hasta la Cruz.

Gracias por los amigos, Gracias por los sueños que compartes conmigo,
por estar aquí junto a mi cama, mientras por mi rostro fluye este río de
lagrimas, gracias por el primer pájaro que mañana despertará
con su trino al alba.