6/11/11

Construir

Quiero construir un poema,
con palabras sencillas y eternas.

Que siembre en los campos de las mentes tristes,
desoladas, doradas espigas de trigo.

Que llene de agua pura,  los pozos de las mentes afiebradas
por el desierto de la soledad, la incertidumbre y el desamparo.

Quiero construir un poema, solo con tu palabra, Señor de Señores,
amado pastor, tu que fuiste y serás las Palabra encarnada.

Quiero acercarme entonces  a tu presencia, confiada, sin culpas
ni tormentos y apoyar sobre tu dulce y cálido seno mi oído.

Tú que a nadie desprecias, ni abandonas, Tú, amor de mis amores,
y que solo por Amor te entregaste para salvarnos de los tormentos,

para que Tú y nosotros seamos uno con el Padre eterno, como las palabras
que busco para construir un poema.




1/11/11

Una Hoja, Una Tarde…



Frente a la hoja en blanco
desierta de palabras,
se sienta el alma,
de angustias cargada,
de lágrimas reprimidas
ante las miradas.

Entonces la hoja se transforma
en un cubil de suave vellón tapizado.
Donde el alma halla paz.
Se pone de rodillas,
el rostro se cubre de lágrimas
una voz dulce y suave dice:
“Ahora escribe unas palabras,
protección, amor y haz silencio.
Yo soy tu Dios, yo soy quien habla”.






Acallar el alma



Acallar el alma,
es guardar silencio
ante la promesa por
Dios dada.

Es fortalecerse en el lugar secreto,
como una crisálida
que dentro del estrecho
capullo ¡con tanto dolor trabaja!,
hasta liberarse convertida
en una mariposa de alas blancas.

Alimentarse de La Palabra
hasta doblegar el alma.
Es rendirse.

Dormir como un pájaro muy cansado,
de cruzar desiertos, mares, praderas
hasta llegar a la roca donde se halla
la promesa tan esperada.